| Desde el principio del cometa, parado en su cabeza Guía del Gran Peroplo Cósmico, vislumbro atónito infinidad de dimensiones, cargadas de una belleza incomprensible, que colisionan entre sí en un caótico baile eterno.
Miro perplejo, observo, mas no con los ojos, nunca con los ojos, querida mía, sino con la mente, ya que mis ojos son incapaces de abarcar la vastedad de lo infinito del vacío.
Entonces, de todas las explosiones surgen colores, millones de colores que invaden mi ser, penetran en mis pensamientos, dejándome flotar entre todos los matices imaginables... y más también.
De repente siento paz.
Mis labios dibujan una sonrisa, movidos por inexplicables impulsos de pureza y ternura. De esta manera, repentino como las colisiones dimensionales, comprendo lo absoluto de la belleza.
Y todo fué por tú beso, querida mía.
Gracias |