| Mente ágil de vuelos y fantasías, eres súbdita leal de la Reina Inca.
En sus ojos brilla tu sed de amor, pasan como diapositivas lejanas los momentos de tu vida y se aceleran vertiginosamente, peleando por ganar un lugar en tu atención.
Y aunque tu corazón esté perdido en un periplo imposible, Ella con sus santas manos te guiará a las luminarias del Gran Camino.
Porque es inspiración en su más puro estado. Cual tormenta, tus ideas chocan entre sí, explotan y gritan pariendo las grandes visiones de la exactitud.
La Reina Inca, bella y pálida como un suspiro, sólo te dará amor fugaz e intenso en un orgasmo breve como el parpadeo, pidiendo más, queriendo más.
La Reina Inca es hermosa, como el amanecer que el ciego solo puede imaginar, como el sueño del que no quieres despertar.
Y cuando sólo quieras dormir, Ella besará tus párpados una y otra vez...
Hasta decir basta. |