| Después de haber sufrido menos de lo previsto, es decir, de haberla sacado barata cuando estábamos para un sopapo con México (un rival de un peldaño más de los tres primeros que enfrentamos pero dos más abajo de Alemania) ahora nos enfrentamos a una selección, que peca de ser joven pero que tiene el mejor sistema táctico y disciplinado del mundial: el esquema: 4-2-3-1, el mismo del Inter que ganó todo en Europa este año. Frente a esto, se le opondrán individualidades de mucha y mayor jerarquía que la alemna: Messi, Higuaín, y pongamos a Teves también, más sorpresa que puedan poner los dos carrileros que tenemos: Di María y Maxi Rodríguez. En este enfrentamiento el pronóstico es cerrado, lo que sí estoy seguro y afirmo es que uno va a destruir al otro: es decir, acá no va a haber penales o no se va a definir por un gol, el que gane va a ser por lo menos por dos goles de diferencia o más. Porque este enfrentamiento va a ser destructivo, es decir, o las individualidades desarman la sistema y lo descuartizan, o el sistema "se come" a las individualidades y lo humilla. Veremos, mi pronóstico es reservado, pero comiéndome las uñas por Argentina. Y con Diego, estoy muy de acuerdo en la formación y cómo ha hecho los cambios en su estilo de juego, apostando a los delanteros, a las individualidades y al grupo, es decir, no hay equipo hay un grupo de jugadores que entra y sale según circunstancias. Hasta la semi si la calidad y la fortuna mañana están de nuestro lado. |